El autor de la serie de cómic La peor banda del
mundo sigue en esta obra, publicada en el clásico formato de tiras
diarias en un periódico, una línea absolutamente continuista, desplegando de
nuevo su universo tan personal y, a la vez, tan fácil de descomponer en
influencias palmarias. Así, Italo Calvino (el Calvino de Las ciudades invisibles), Borges y Kafka,
aliñados con unas gotas de Ballard y algunas esencias de Lem, vuelven a ser los
demonios tutelares de este catálogo de lugares exóticos y a la vez tan
reconocibles, hilados en la cháchara de un imposible agente de viajes que trata
de convencer de lo maravilloso de los destinos que oferta a un cliente
particularmente remiso. La peculiaridad de estos destinos es que hacen de lo
minúsculo e irrelevante, lo
infraordinario (como lo llamaría Georges Perec) la materia fundamental de
su maravilla, plagando estas ciudades de museos a la banalidad, estatuas al
tedio y monumentos al sinsentido. El tono es así levemente surrealista, con un
regusto metafísico, apoyado en unos textos certeros y plenamente literarios. El
dibujo engañosamente sencillo se tiñe de ocres y sepias que realzan la pesadez
de existencias basadas en el absurdo, que desfilan ante los ojos del lector con
una ligereza, a veces con una alegría, que no oculta la intención crítica del
autor, expresada en el tremebundo final cuasi bíblico. Es éste un mundo habitable, hecho de disolución y de nada, y
por tanto inefablemente seductor. Si bien le falta la rotundidad de algunos
episodios de La peor banda del mundo, esta Agencia de viajes Lemming es, al
cabo, la que a este lector le gustaría encontrar en su ciudad a la vuelta de
cualquier esquina...
No hay comentarios:
Publicar un comentario